La calle Real.
Ahora Madero, entrada y salida de la ciudad, desemboca desde el centro en el paseo de La Calzada, ideado en 1838. Para éste fueron destinados 460 metros del camino inmediato a la garita oriente -situada en el paso del río de los Gómez-. Le fue dotada una sección interior para el paso de peatones, entre arriates con flores y árboles frutales, que rebosaba festiva vitalidad en aquellos domingos. Las calles laterales, flanqueadas por hileras de fresnos, eran para el paso de carruajes.
Sobre la margen derecha del río de los Gómez se dejaba ver la quinta Elvira y al otro lado de la corriente -hoy calle Mérida- la que fue de Don Ildefonso Portillo, y en sus terrenos el templo de Belén, empezado a construir en 1885. Una torrecita frontal se levantaba sobre el pequeño pórtico de entrada.
El arco de la calzada.
Para conmemorar el aniversario de la independencia en 1893, el jefe político de León encomendó al ingeniero Pedro Tejada León un arco triunfal, levantado primero con madera y revestido con yeso, pero luego construido en mampostería, que desde 1896 señorea el inicio del Paseo de la Calzada.
El barrio de San Juan de Dios.
Se desarrolló al sureste del núcleo original de la villa, donde la orden hospitalaria de los juaninos estableció su hospital y templo después del 1620 en el que llegó a León para atender el cuidado de los enfermos, necesidad antes cubierta por los franciscanos en el hospital de San Cosme y San Damián. Permanecieron por dos siglos, hasta la disolución de las órdenes laicas en 1820. frente al conjunto del hospitla, convento e iglesia -como era u7n patrón constante- quedó una plazoleta con frondosos laureles y se fue poblando su derredor.
El barrio arriba.
El edificio arquitectónico que concentra raíces e historia aquí es el templo del Señor de la Salud, devoción -como la Virgen de la Soledad- de comunidades de origen africano en los siglos XV, XVI y XVII. Se comenzó a levantar en 1901, luego de demoler el de 1838.
Su fachada de cantera, en estilo moderno, incluye columnas y remates neoclásicos.
En este barrio perviven entre casas habitación los espacios de trabajo: patios donde se descarnaban los cueros y para los tablones donde éstos eran puestos a secar, además de cobertizos o salones con las tinas y tambores de los curtidores.
También habitaciones de casa destinadas por los zapateros a su oficio hasta que, ya en el siglo XX, comienzan a organizar talleres en espacios más amplios.
En esta zona hay ejemplos de arquitectura religiosa del siglo XIX: el templo de San Francisco de Paula se comenzó en 1821 y colocó bóveda en 1873; el Santo Niño, entre 1856 y 1859; el de Jesús Nazareno entre 1873 y 1882, y el de San José de Gracia en 1873.
El de San Nicolás Tolentino, concluido en 1868, suplió a una capilla anterior. Junto a este templo se fincaron las instalaciones del Instituto Sollano, por idea del obispo Garza y Zambrano. Los hermanos maristas lo atendieron desde 1903 hasta la entrada de las tropas de Pascual Orozco en 1914. Ahora lo ocupa la Escuela de Enfermería y en su huerta se construyó el Hospital Civil.
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