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Santiago y el Coecillo.

Los llanos de Santiago al noreste del Centro, paso obligado para cruzar el río, fueronespacio para vendimias y juegos de mesa con apuestas. Mirando a la plaza se construyó en 1867 el templo, presidido por el santo de devoción remota y protector de caminantes: Santiago. A unos cuantos metros se levantó en 1898 uno menor, dedicado a Santo Domingo de Guzmán.

El Puente Barón y Morales, sobre el río de los Gómez, daba continuidad al camino hacia el pueblo del Coecillo. Fue construido por encargo del obispo Tomás Barón y Morales a Luis Long, con donativos enviados por veracruzanos para la reconstrucción de la ciudad, después de la inundación de 1888, y estuvo terminado en 1889. La inundación de 1926 lo dañó; demolieron lo que de él permanecía y fue sustituido por un pasamanos de fierro cilíndrico.

El camino hacia el oriente llevaba a una zona de huertas, entre las que se veía alguna que otra vivienda. Las casas se agrupaban delimitando con organillos el perímetro de su patio, alrededor de las plazas, frente a los templos de San Juan y San Francisco, cercanos uno del otro.

El primero, parroquia de La Purísima de San Juan del Coecillo, fue desde 1670 sede de la Cofradía de Nuestra Señora de San Juan, por la imagen recién llegada entonces desde San Juan de los Lagos. La cúpula central tiene grabado el año de cierre, 1716. Cada nuevo altar y sus correspondientes advocaciones atraían fieles e intensificaban el movimiento de personas y vendimias en el exterior.

El templo de San Francisco sugiere, por su nombre, la acción evangelizadora de los frailes menores que tuvieron su convento en el centro de la villa de León. La construcción actual data del siglo XIX y algunos detalles, como el templo mayor, de principios del siglo XX.

El barrio de abajo.

Como otros, el templo del Señor de la Misericordia de la Conquista evolucionó a partir de una ermita de origen, en este caso al extenderse la población por el oriente. El actual, iniciado hacia 1830, integra elementos decorativos de diversos estilos. Su fachada es de cantera con un triple acceso en un cuerpo de corte modernista como la torre cuadrangular, centrada simétricamente y sin remate. Unos rosetones con nervaduras a lo gótico se abren entre las caras de su torre.

NUESTRA SEÑORA DE LOURDES, devoción propagada por las entonces recientes apariciones, motivó la construcción de un templo a pocas cuadras del anterior, promovido por el canónigo Máximo Ramírez. Los vecinos de la Hacienda de Santa Rosa aportaron piedra rosada de sus terrenos para la construcción que muestra una sobria fachada con puerta central enmarcada por ojivas de fina moldura.

El Pueblos de San Miguel.

Se fue formando inicialmente sin traza regular, por ser una comunidad de pocas viviendas.

Como parte de su sentir católico, así como por su ascendencia religiosa prehispánica, los habitantes requerían un centro de culto; en ello tiene origen la advocación de San Miguel Arcángel. Aquí se oficiaban los actos litúrgicos de la iglesia; cercanas a ella, aunque de manera autónoma, se mantuvieron instituciones de raíces prehispánicas y costumbres que revelan un sincretismo cultural y religioso. En su historia están presentes las mayordomías, la división del barrio en cuarteles -remembranza de los calpullis prehispánicos- y hermandades como las mesas de concheros. Del pequeño templo original aún se mantiene erguida la torrecita campanario de tres cuerpos, sobre un amplio cuerpo de cinco naves debidas a una reconstrucción de finales del siglo XIX.

Como enlace entre la ciudad y el antiguo pueblo de San Miguel, se comenzó en 1876 la construcción de un mediano templo, con la advocación de Auxilio de los Cristianos, sobre la calle Independencia.

El ferrocarril del progreso.

Con expectación y entusiasmo se esperó en la moderna estación leonesa la llegada del ferrocarril en 1882. Desde entonces este punto de relación significaba vitalidad y progreso.

En ella se movían mercancías, pasajeros y paseantes que buscaban las frescas y crujientes lechugas con limón. Aún se mantienen, aunque triste y ruinoso, el conjunto de oficinas inauguradas por el Ferrocarril Central Mexicano.

 

Portada de casa que estuvo en la esquina de Álvaro Obregón y 20 de enero.
 
Un muro en el ex asilo del Calvario.