Arquitectura doméstica.
En el periodo colonial la población se mantuvo estable y modesta en dimensiones.
Se agruparon alrededor de la plaza principal quienes poseían propiedades rurales además de comercios en la zona céntrica, así como funcionarios públicos, que muchas veces tenían también tierras y negocio. La opulencia minera de fines de siglo XVIII se reflejó en León. De ella quedan huellas apenas visibles en la esquina de 5 de Mayo con Pedro Moreno, casa que fue de Ignacio de Obregón, un hijo leonés del Conde de Valenciana.
El cambio de mentalidad y la generación de capitales a lo largo del siglo XIX originaron edificaciones con más adornos y lujos. A la depresión económica de la primera mitad de este siglo correspondió el acondicionar modestamente los espacios de vida.
Lo construido entonces en León con mayor solidez fue producto de la colaboración comunitaria con mano de obra, material o modestas contribuciones, lo que se ve reflejado en la arquitectura religiosa.
Hubo un periodo de reacomodo económico desde 1860, y se consolidaronnuevas fortunas. Los favorecidos se rodearon de símbolos europeos, viviendo una realidad distinta a la de la gente común. Construyeron mansiones con moblajes finos, cortinas, candiles y accesorios.
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