Nuestra ciudad, como todas, tuvo origen es en el esfuerzo de unos cuantos. Las incertidumbres y peligros fueron ingredientes inevitables en la vida de sus pioneros, a cambio de la esperanza por tener un espacio propio y estable para la vida en común.
Aquellos fundadores, en uso de los privilegios que les otorgaba el derecho entonces vigente, dieron origen al Barrio Arriba, para alojar en él a personas que no respondieran a las características de “pureza de raza”.
Pronto tal formación de segregación se convirtió en oportunidad para los habitantes de esa comunidad, quines la convirtieron en fuerte núcleo socioeconómico, gracias a su privilegiada ubicación como puerta para la entrada y salida de insumos y productos de todo tipo hacia y desde la ciudad.