Una descripción realizada desde el recuerdo sentido de la niñez vivida en León nos sitúa en la parte alta, que vigila y protege al barrio recargado en el cerro del Calvario.
En la cima de este Calvario se fijó la tradición de representar la Pasión de Cristo que cada semana Santa, con sus significativas danzas, sugiere el posible uso de ella por grupos prehispánicos, punto de visibilidad y de contacto con elementos naturales venerados por ellos, y la participación de las mesas de concheros en una relación más estrecha con el medio.