El sistema administrativo y de ordenamiento fue marcado por la corona española. Entre sus formas de control estaban las leyes de planeación urbana y la distribución de los espacios, con una concepción segregacionista, por origen étnico y actividad productiva. Sin embargo de acuerdo a las prácticas, intereses y protestas, la ley española tuvo modificaciones en relación con las colonias, sobre todo en ciertas regiones que se prestaban a la admisión de personas de diverso origen, y a que desempeñaran su trabajo en actividades diversas a pesar de las restricciones. Esto rigió sobre todo para los miembros de las castas, como se les llamó a los productos de casamiento entre gente, como se decía entonces: india, negra (origen africano) o blanca (de origen europeo). En algunos espacios, como en los que se formaría la población leonesa, lejos de los centros de control político y jurídico, las relaciones interétnicas y los accesos a determinados trabajos se realizaron con mas flexibilidad.
La propia dinámica permitió el mestizaje.
La zona admitió una migración constante, un tanto desarraigada y olvidada de recuerdos generacionales. Siguiendo pautas oficiales, aquí se establecía y desarrollaba una sociedad estamental donde la élite era española o trataba de justificar su estatus demostrando su pureza de sangre. La esclavitud, en su modalidad colonial, se mantenía principalmente en el servicio doméstico, con sus posibilidades de manumisión y de relación, que propiciaba la mezcla con gente libre. |